martes, 27 de enero de 2009

SIR ARTHUR CONAN DOYLE (1): ESTUDIO EN ESCARLATA

SIR ARTHUR CONAN DOYLE (1):
ESTUDIO EN ESCARLATA


En la serie que hace tiempo iniciamos sobre la novela policial y la novela negra, a Sir Arthur Conan Doyle le cabe un puesto de honor, quizá el sitio principal en la historia del género de narrativa policiaca. Es justo, por tanto, que, dentro de esta serie, le concedamos una atención especial y que analicemos aquellas ficciones suyas que se sitúen en ese vasto campo de la novela. Casi podríamos decir que merece una serie completa de entradas y, si Dios quiere y el tiempo lo permite, iremos comentando con vosotros sus obras más destacadas.

Hemos de advertir que, entre La Piedra Lunar (The Moonstone, 1868) y las primeras ficciones policiales de Conan Doyle (1886-87) se publicaron otras muchas novelas detectivescas en Francia, EEUU, e Inglaterra, sobre todo, pero cabe hablar de un 'interregno' entre un autor y otro, como bien señala Julian Symons en su Historia del relato policial (1972). Decimos esto para que los lectores no se lleven la falsa impresión de que Conan Doyle siguió a Collins inmediatamente en la cronología del género; antes bien, hubo muchas otras novelas y relatos, de los que trataremos en otra ocasión, porque nos gustaría centrarnos primero en los grandes autores.

Arthur Conan Doyle (1859-1930), luego nombrado Sir del Imperio británico, era en 1886 un joven médico de 26 años que vivía en Hampshire y no tenía demasiados pacientes que atender. La literatura constituía su auténtica pasión y, como tal, a ella dedicaba gran parte de su tiempo libre. Un buen día de ese año garabateó estas notas en una hoja de papel: "A Study in Scarlet [Estudio en escarlata]. Ormond Sacker, de Afganistán [había tachado 'del Sudán']. Vivía en 221 B de Upper Baker Street, en compañía de Sherrinford Holmes". Con esta escueta nota estaba creando la primera novela larga de su más célebre personaje: Sherlock Holmes, llamado al principio Sherrinford (nombre típico de Escocia, la patria natal de Conan Doyle), además de darle un domicilio (221 B de Baker Street) y un singular compañero de aventuras, el Dr. John H. Watson, el Ormond Sacker del borrador. A esta novela le puso inicialmente el título de 'Una madeja enmarañada', para luego borrarlo y dejar el nombre con el que la conocemos en la actualidad.

Estudio en escarlata fue escrito en 1886 y Conan Doyle vio cómo varios editores de
Londres le rechazaban la publicación del manuscrito, hasta que Ward y Lock, en octubre de ese año, le ofrecieron la suma de 25 libras por los derechos de autor. La pésima situación financiera de Doyle le impulsó a aceptar esa mísera oferta. Hoy podríamos preguntarnos quién iba a decirle la gran cantidad de dinero que Holmes y Watson iban a generarle en el futuro a él y a sus editores, hasta el extremo de convertirle en el escritor mejor pagado de Inglaterra en esa época. La novela vio la luz en el Beeton's Christmas Annual de 1887 y, contra lo que pudiera pensarse, al principio suscitó poco interés. Fue la revista norteamericana Lippincott's Magazine quien se interesó vivamente en ella (parte de la narración transcurre en la ciudad americana de Salt Lake City, Utah) y le pidió a Doyle que se entrevistara con un agente de la revista en Londres. A la entrevista también fue invitado nada más y nada menos que Oscar Wilde: a ambos se les propuso publicar sendos libros en la revista: el de Wilde fue la famosa novela El retrato de Dorian Gray; el de Doyle, la segunda aparición de Holmes en novela larga, El signo de los cuatro (The Sign of the Four, 1890). A partir de entonces, y sobre todo con la publicación de las aventuras cortas de Holmes en la revista Strand Magazine, la fama y la riqueza de Conan Doyle fueron en aumento.

Respecto a Estudio en escarlata, cabe decir que es una novela que hoy resulta más atrayente por la presentación del personaje de Holmes y de su peculiar método deductivo que por el argumento en sí. A ojos de un lector moderno, esta historia de asesinato y venganza puede parecer no sólo macabra, sino truculenta y grotesca, pero ello no le resta un ápice de interés. Supuso, sin duda, un avance respecto a los primeros relatos de Edgar A. Poe, las novelas de Émile Gaboriau o las dramáticas y maravillosas ficciones de Wilkie Collins, autores ya tratados en este blog. En la próxima entrada veremos algunas de esas innovaciones y otros aspectos de la novela. Concluiremos con un esbozo de la trama de Estudio en escarlata.

Resumiremos el argumento de la primera parte de la novela así: el cadáver de un hombre es hallado en una casa abandonada en Brixton, Inglaterra. Ha sido brutalmente asesinado. Su expresión denota un espanto sobrehumano y su cuerpo se encuentra contorsionado, como si hubiera sufrido una horrible tortura. En una pared de la casa abandonada aparece escrita en sangre la palabra RACHE. Se encarga del caso el inspector Lestrade, de Scotland Yard, junto a Tobías Gregson. Lestrade piensa que la palabra RACHE es el nombre de una mujer, Rachel, pero que el asesino no concluyó de escribirlo porque, tal vez, oyó ruidos, se alarmó y se fue. De forma oficiosa, el señor Sherlock Holmes se ocupa de la investigación, no antes de que su 'biógrafo oficial', el Dr. Watson, nos cuente su propia historia como médico en Afganistán, nos describa al singular Holmes (ofreciendo detalles tan particulares como su afición por el violín, el boxeo y la esgrima, sus conocimientos sobre química, medicina, matemáticas, criminología, etc., así como sus maravillosas dotes de deducción) y narre su encuentro con él y cómo surgió la amistad entre ambos, hasta compartir habitaciones en Baker Street. La segunda parte de la novela se desarrolla, como ya dijimos, en Norteamérica, en Salt Lake City, Estado de Utah. Ésta es la parte menos interesante, desde el punto de vista del lector actual, pero representa un buen relato de aventuras en el que buscar las profundas motivaciones de un asesino.

¿Quién es el hombre asesinado en la casa de los jardines Lauriston, de Brixton? ¿Quién le asesinó y por qué lo hizo de manera tan cruel y horripilante? ¿Qué significa la enigmática palabra RACHE, escrita con sangre en la pared? La respuesta a todas estas preguntas la encontrarán los lectores en las páginas de Estudio en escarlata, cuya lectura os recomiendo vivamente porque a muchos de nosotros nos impresionó y nos encantó cuando la leímos, en los ya lejanos años de nuestra adolescencia. 

Estoy seguro de que os resultará una lectura amena y apasionante, si es que no la habéis leído ya. Holmes y Watson os esperan, junto al torpe inspector Lestrade, y en torno a un enigma aparentemente irresoluble.

sábado, 24 de enero de 2009

A PROPÓSITO DE FACEBOOK

A PROPÓSITO DE FACEBOOK

Hace unos días mi mujer y yo andábamos metidos en esa red social tan de moda llamada Facebook, cuando empezamos a buscar páginas de fans de actores y otros personajes relevantes. Cuál no sería mi sorpresa cuando descubrimos que existía la página de fans de Chesterton y, claro, como no podía ser de otra forma, me hice fan. Mi esposa, en cambio, más inteligente que yo, se hizo fan, entre otros, de Gene Kelly, el maravilloso actor de musicales, director y bailarín de Hollywood. Las sorpresas no se iban a terminar ahí, porque unos días después quise contribuir a la página de fans con una foto de GKC y la colgué allí. Precisamente es la foto que acompaña a esta entrada, por lo que la podéis considerar como una nueva entrega del álbum de fotos de Gilbert y Frances.
Digo que las sorpresas no terminaron ahí porque, a los pocos días de colgar la foto, vi que dos personas muy amables la habían comentado: una la definía como 'totally a GKC moment' (totalmente un momento GKC); la otra persona relacionaba la pose de la foto y la cara de Chesterton con el personaje de Emil Jannings en una película (The Last Man, 1927) del director alemán F. W. Murnau. He tratado de buscar una imagen de esa película que se pareciera a la foto de Chesterton con la niña, pero no ha podido ser.

No he visto la película de Murnau, pero seguro que hay una escena parecida. Es verdad que hay un cierto parecido entre el actor Emil Jannings y Chesterton, pero sólo parecido. En fin, me hizo mucha ilusión que estos dos amigos comentaran esa foto tan entrañable y eso me ha dado pie para la breve reflexión con la que concluye esta entrada.

A propósito de Facebook, uno ve que estas redes sociales tienen la ventaja de unir a personas que hacía mucho tiempo que no se veían, que se habían perdido el rastro unas a otras y, con ello, la amistad que compartieron. Eso es lo más positivo de las redes sociales, desde mi humilde punto de vista.

Pero estas poseen también su lado negativo: la adicción que crean (hay gente que se pasa horas y horas conectada a los chats o foros que albergan, olvidándose de la vida a su alrededor, que fluye sin fin, maravillosa, natural y palpitante) y la más que verosímil posibilidad de que, a través de ellas, personas con malas intenciones accedan a nuestros datos y nos amarguen la existencia, bien sea espiándonos, bien robándonos de nuestra cuenta bancaria o bien enviándonos virus indeseables.

Facebook y las otras redes sociales están muy bien, como ya hemos comentado, para recuperar a las viejas amistades o formar un club de amigos de nuestro héroe favorito, pero hay que estar en guardia ante ellas y, sobre todo, poner en guardia a nuestros jóvenes, que podrán saber más informática que nosotros, pero también son más inocentes. Naveguemos por esas redes, pero bien protegidos, advirtiendo a nuestros hijos y jóvenes amigos de que por ahí también hay un espacio por donde puede colarse la maldad, sin que nos demos cuenta.

Quiero agradeceros la cortesía de vuestros comentarios y saludaros a todos muy efusivamente, pero en especial a los amigos Ariovisto, Buggy y Saporima. Sobre todo a Ariovisto, por la difícil circunstancia que le ha tocado vivir en estos días.
Que Dios os bendiga a todos, amigos.


martes, 20 de enero de 2009

ORACIONES TRADICIONALES (7): EL BENEDICTUS

ORACIONES TRADICIONALES (7): EL BENEDICTUS

Durante estos últimos días hemos asistido a un nuevo episodio de la guerra entre Israel y Palestina. Con tanto dolor como preocupación, hemos visto que el conflicto, lejos de llegar a su fin, se ha recrudecido.

Aquí en España ha habido varias manifestaciones: una, a favor de Palestina (olvidando que su pueblo está en manos de una banda criminal y terrorista como Hamas) y en contra de Israel; la otra, en defensa de Israel, para que se conozcan sus motivos que, con hipocresía y habilidad, vienen ocultando o distorsionando casi todos los medios de comunicación españoles. Espero, de corazón, que el reciente alto el fuego sirva para construir una paz firme, duradera y auténtica en la región, de la que se beneficiarían los dos pueblos.

Con este motivo y con el deseo de que reine la paz en Tierra Santa, traigo hoy a vuestra consideración un nuevo capítulo de las oraciones tradicionales. Se trata de una de las más alegres y hermosas: el cántico del Benedictus (Bendito), que es una profecía enunciada por Zacarías, el padre de Juan el Bautista, el cual, lleno del Espíritu Santo, exclamó este maravilloso cántico de alabanza al Señor. Podéis leer todo el episodio, incluyendo el cántico del Benedictus, en La Biblia, en concreto en San Lucas (1, 65-80). El cántico está en los versículos 68-79. Es una oración exultante de felicidad y de gozo en el Señor, que además profetiza la llegada del mensajero del Mesías, así como el advenimiento del propio Mesías. La oración forma parte de la Liturgia de las Horas de la Iglesia y se reza en el oficio de Laudes, por la mañana.

Como siempre, os ofrezco el texto latino y una versión al castellano. Espero que os guste y que, cuando la recéis, si os apetece, pidáis por la paz en Tierra Santa y en todo el mundo.

BENEDICTUS (Versión latina):

Benedictus Dominus, Deus Israel, quia visitavit, et fecit redemptionem plebi suæ et erexit cornu salutis nobis in domo David pueri sui.

Sicut locutus est per os sanctorum, qui a sæculo sunt, prophetarum eius, salutem ex inimicis nostris et de manu omnium, qui oderunt nos; ad faciendam misericordiam cum patribus nostris et memorari testamenti sui sancti.

Iusiurandum, quod iuravit ad Abraham patrem nostrum, daturum se nobis, ut sine timore, de manu inimicorum liberati, serviamus illi in sanctitate et iustitia coram ipso omnibus diebus nostris.

Et tu, puer, propheta Altissimi vocaberis: præibis enim ante faciem Domini parare vias eius. Ad dandam scientiam salutis plebi eius in remissionem peccatorum eorum, per viscera misericordiæ Dei nostri.

In quibus visitabit nos, oriens ex alto, illuminare his, qui in tenebris et in umbra mortis sedent, ad dirigendos pedes nostros in viam pacis.

BENEDICTUS (Versión castellana):


Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,

suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo,

según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos

y de la mano de todos los que nos odian;

ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de nuestros enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,

porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

para iluminar a los que viven en tinieblas,

y en sombra de muerte,

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.



miércoles, 14 de enero de 2009

RECUERDOS DE INFANCIA Y ADOLESCENCIA (1)

RECUERDOS DE INFANCIA Y ADOLESCENCIA (1)

Resulta tópico decir que la infancia es el paraíso perdido del ser humano, y seguro que para la mayoría de las personas lo es, aunque otros muchos dirán, sin duda, que su infancia fue más bien un infierno. En cualquier caso, infierno o paraíso, la infancia es la edad de la inocencia, de la ilusión, de siempre ver el mundo con luz nueva. No niego que en ocasiones se den en ella momentos de desengaño, de angustia y de tristeza, pero algo poderoso y magnético debe de tener la infancia cuando casi todos la recordamos con alegría y, en cierto modo, la añoramos.

Hoy he querido traeros algunos recuerdos y reflexiones de Chesterton acerca de la infancia y la adolescencia, esto es, sobre su infancia y adolescencia. Las he extraído de su Autobiografía (Autobiography, 1936), libro que se publicó al poco tiempo de morir su autor. Es una suerte que lo dictase a tiempo, además de que es toda una joyita literaria por las apreciaciones que Chesterton hace de su época y de sus contemporáneos. Como enseguida comprobaréis, son recuerdos contados de forma jocosa y festiva, algunos realmente divertidos, y que pueden darnos pie a evocar nuestra propia infancia. Las citas de las páginas están extraídas de la edición más reciente que se ha publicado en castellano (Barcelona, Editorial El Acantilado, 2003; traducción de Olivia de Miguel) y que, por cierto, es magnífica. Asimismo, he de decir que
también poseo la edición en inglés, gracias a que mi hermano me la trajo de Inglaterra, por lo que siempre le estaré agradecido, evidentemente, como por tantas otras cosas.

Os decía que las anécdotas vienen referidas de forma jocosa y divertida. En efecto, el libro comienza con estas curiosas palabras:

"Doblegado ante la autoridad y la tradición de mis mayores por una ciega credulidad habitual en mí y aceptando supersticiosamente una historia que no pude verificar en su momento mediante experimento ni juicio personal, estoy firmemente convencido de que nací el 29 de mayo de
1874, en Campden Hill, Kensington, y de que me bautizaron según el rito de la Iglesia anglicana en la pequeña iglesia de St. George..." (p. 7)

Este sorprendente inicio es propio de Chesterton, que en muchas de sus narraciones literarias usaba este procedimiento de impactar desde el principio. Sigue hablando de su nacimiento, y escribe:

"Nací de padres respetables pero honrados, es decir, en un mundo en el que la palabra 'respetabilidad' aún no era un insulto, sino que todavía conservaba una débil conexión filológica con el hecho de ser honrado. [...] Mi padre, un hombre sereno, con humor y muchas aficiones, comentó de pasada que le habían pedido que formara parte de la junta parroquial, lo que entonces se llamaba The Vestry. Al oírlo, mi madre, que era más rápida, inquieta y en general más radical en sus impulsos, lanzó una especie de alarido de dolor y dijo: '¡Oh, Edward, no lo hagas! ¡Te volverás respetable! Nunca hemos sido respetables y no vamos a empezar a serlo ahora.' Y recuerdo cómo mi padre le respondió apacible: 'Querida, dibujas un panorama bastante sombrío de nuestras vidas cuando dices que no hemos sido respetables ni un solo momento" (pág. 8).

El padre, Edward Chesterton, al que todos llamaban "Mr. Ed", era realmente un hombre muy singular. Desempeñaba su profesión de agente inmobiliario de fincas en Kensington pero, como el propio G. K. C. comenta, sus auténticas pasiones eran otras, pues tenía otras muchas aficiones artísticas y literarias. Una de ellas, por ejemplo, era de la construir pequeños teatros con los que divertía a sus hijos. La madre, Marie Louise Grosjean, de procedencia francesa, era una mujer activa y sensible, dotada especialmente para las artes plásticas. Si del padre heredó la pasión por la literatura, en general, y por la literatura inglesa, en particular, de la madre heredó sus dotes para el dibujo y la pintura. El matrimonio tuvo primero una hija, Beatrice, que murió siendo muy pequeña, de forma que sólo quedó en Chesterton un recuerdo muy vago de ella. Luego vino Gilbert y después su hermano Cecil pero, con vuestro permiso, dejaremos para una próxima ocasión la referencia a las anécdotas que protagonizó junto a su entrañable y polemista hermano.

Tiempo habrá también de comentar algunas anécdotas más, por ejemplo las que refiere sobre su abuelo, Arthur Chesterton, pero no quisiera concluir sin citaros una vivencia más, extremadamente significativa de la educación de aquella época victoriana:

"Pronto descubrí, con la malicia propia de la infancia, que mis mayores tenían verdadero terror a que imitásemos la entonación y dicción de los criados. Me cuentan (por citar otra anécdota de oídas) que, en cierta ocasión, hacia los tres o cuatro años, gritaba pidiendo un sombrero colgado de una percha y que, al final, en plena convulsión furiosa pronuncié las terribles palabras: 'Si no me lo dais, diré zombrero'. Estaba seguro de que aquello pondría de rodillas a todos mis parientes en leguas a la redonda" (p. 14).

En el texto original, Chesterton se refiere a pronunciar 'sombrero' (hat) sin hacer la suave aspiración de la 'h' inglesa, pero la traductora de esta edición, Olivia de Miguel, ha conseguido verterla al castellano de forma ingeniosa. Dicho de pasada, es una excelente traducción.

Como habréis comprobado, son pequeñas evocaciones de infancia, una infancia feliz y divertida, pero también son recuerdos muy ilustrativos no sólo de la personalidad de Chesterton, sino de la forma de ser de sus mayores y de cómo se vivía en la rígida y un tanto hipócrita sociedad de la Inglaterra victoriana.

En próximas entregas de esta serie de 'Recuerdos de infancia y adolescencia' podréis descubrir otras anécdotas igual de interesantes que éstas. Espero de todo corazón que os hayan gustado.


sábado, 10 de enero de 2009

WILKIE COLLINS Y LA PIEDRA LUNAR (Y 2)

WILKIE COLLINS Y LA PIEDRA LUNAR (Y 2)

Wilkie Collins era un escritor de folletines, pero esto en modo alguno supone desdoro o desprecio hacia su obra, ya que al igual que su amigo Charles Dickens o el español Benito Pérez Galdós, compuso auténticas obras maestras de la narrativa publicadas de forma seriada, en revistas y publicaciones periódicas.

Uno de esos magistrales y maravillosos folletines es, precisamente, La Piedra Lunar (The Moonstone, 1868), del que ya comenzamos a hablaros en una entrada anterior de este blog.

La presente obra está cuidadosamente estructurada, como lo están todas las novelas de Collins. Cuando fue publicada en forma de libro se dividió en dos volúmenes, con la siguiente estructura:

VOLUMEN I:
Prefacio [Donde Collins define a esta novela como 'experimento psicológico' y explica algunos detalles de la realidad que le sirvieron como cimientos en los que basar su novela].
PRÓLOGO: LA TOMA DE SERINGAPATAM (1799) (Extracto de una carta familiar) [Donde se explican los antecedentes del famoso diamante hindú de color ambarino, sobre el que pesa una terrible maldición, es decir, cómo llegó a parar a manos del Coronel Herncastle].
LA HISTORIA. PRIMERA ÉPOCA:
PÉRDIDA DEL DIAMANTE (1848). Los hechos, según Gabriel Betteredge, mayordomo al servicio de Lady Julia Verinder.
VOLUMEN II:
DESCUBRIMIENTO DE LA VERDAD (1848-1849). SEGUNDA ÉPOCA:
Los hechos según el testimonio de varios testigos.
PRIMERA NARRACIÓN:
A cargo de miss Clark, sobrina del difunto Sir John Verinder.
SEGUNDA NARRACIÓN:
A cargo de Mathew Bruff, abogado, de Gray's Inn Square.
TERCERA NARRACIÓN:
A cargo de Franklin Blake.
CUARTA NARRACIÓN:
Fragmentos del diario de Ezra Jennigns.
QUINTA NARRACIÓN:
Retoma el hilo de la historia Franklin Blake.
SEXTA NARRACIÓN:
A cargo del sargento Cuff.
SÉPTIMA NARRACIÓN:
De una carta escrita por mister Candy.
OCTAVA NARRACIÓN:
A cargo de Gabriel Betteredge.

EPÍLOGO: HALLAZGO DEL DIAMANTE.
1. Informe del subalterno del sargento Cuff (1849).
2. Informe del capitán (1849).
3. Informe de mister Murthwaite (1850) (De una carta escrita a mister Bruff).

Ésta es la estructura desglosada de la novela de La Piedra Lunar. Como vemos, aparecen múltiples narradores aunque, como en el caso de los Evangelios, son sólo cuatro los más destacados e importantes, a saber: El estupendo mayordomo Gabriel Betteredge; Drusilla Clark, prima de Rachel Verinder, y mujer de moral y religión muy estrictas; Mister Bruff, el abogado de la familia, y por último, Franklin Blake, primo de Rachel y su pretendiente. Por supuesto, hay muchos más personajes.

Los personajes principales son: Rachel Verinder, la heredera del diamante conocido como la 'piedra lunar'; los antes mencionados Gabriel Betteredge, mayordomo, Franklin Blake, primo de Rachel y pretendiente suyo, el abogado Mr. Bruff y Drusilla Clark, otra prima de Rachel; también están Godfrey Ablewhite, otro primo de Rachel, dedicado a la filantropía; Rosanna Spearman, dama del servicio de Rachel y ladrona reformada; el Dr. Candy, médico de la familia, y su asistente, Ezra Jennings; por último, estarían los tres hindúes funámbulos y, por supuesto, el detective, el sargento Cuff.

A mi humilde entender, los caracteres más interesantes de la novela son los del mayordomo Betteredge, aficionado total y consumado a la novela Robinson Crusoe, que empieza su relato una y otra vez, de forma graciosísima; la joven Rosanna Spearman, el personaje más trágico y entrañable de la obra, con cierta deformidad física, pero no de carácter y, sobre todo, el sargento Cuff, amante del cultivo de las rosas y primer detective en sentido moderno de toda la literatura inglesa.

En conjunto, la novela es un alarde continuado de ingenio, maestría narrativa y retrato de ambientes, situaciones y personajes. Una obra sublime y magistral, no sólo del género policial o detectivesco, sino de la novelística en general. No en vano el afamado poeta y crítico T. S. Eliot, que tanto alabó esta novela, llegó a decir que las obras de Collins, y ésta en especial, serían siempre
para los novelistas modernos una fuente inagotable de recursos y de trucos narrativos.

Merece muchísimo la pena que los lectores os acerquéis a ella. Por eso os invito a que en algún momento de vuestras vidas abráis las páginas de esta novela: seguro que os deleitará de principio a fin, y os sorprenderá sobremanera su trama y el final de la obra. A mí me quedará la satisfacción de habérosla recomendado.

miércoles, 7 de enero de 2009

LOS SABIOS DE ORIENTE (2)

LOS SABIOS DE ORIENTE (2)

La versión de The Wise Men (Los sabios de Oriente la he titulado) que os presento a continuación es a ratos libre y a ratos muy apegada al original. He querido conservar al máximo el sentido del poema tal y como yo lo interpreto, aunque reconozco que algunas palabras, por su polisemia en inglés, me han dado más quebraderos de cabeza de lo que esperaba: por ejemplo, "way", camino, senda, pero también modo, manera. He atendido al significado general del poema, eligiendo la opción que me parecía más adecuada.

Por cierto que en ello ha influido mi deseo de reescribir o verter el poema de Chesterton siguiendo una métrica determinada en castellano, en este caso los versos alejandrinos. A veces la traducción se me quedaba corta y he tenido que añadir algún giro que no está exactamente en el original pero puede deducirse del contexto; otras veces, mis palabras eran demasiado largas y he tenido que acortarlas para no salirme de ese esquema de catorce sílabas. Claro que algunos versos suenan mal, pues no guardan bien los acentos en castellano, mientras que de otros estoy medianamente orgulloso. No entro en más disquisiciones.

Os dejo que seáis los que juzguéis por vosotros mismos y, si os parece conveniente, me dejéis cualquier tipo de crítica en los comentarios. Se admiten cuantas enmiendas y mejoras queráis enviarme. Espero que os guste y, si no, que al menos valoréis el esfuerzo y me digáis qué os ha parecido, sea buena, mala o regular vuestra opinión.

LOS SABIOS DE ORIENTE
Marchemos con dulzura, bajo lluvias o nieves,
para hallar el lugar en el que los hombres rezan;

la senda por completo es a veces tan sencilla
que podemos perdernos en el propio camino.


Oh, hemos aprendido a escudriñar y a fijarnos
desde la juventud en enigmas torturados;

conocemos el intrincado saber del pueblo,
nosotros somos los tres hombres sabios de antaño,

sabemos todas las cosas, menos la verdad.


Dimos vueltas una y otra vez en torno al monte,

y perdimos de vista el bosque entre los árboles,

y aprendimos los nombres de cada enfermedad,

y servimos a locos dioses, y todavía

llamamos a las Furias con el nombre de Euménides.


Los dioses de la violencia corrieron el velo

de toda la visión y de la filosofía;

la Serpiente a los hombres llevó toda miseria,

y mordió incluso hasta su misma y maldita cola,

y a sí misma se puso el nombre de Eternidad.


Marchemos humildes... Granizó y ha nevado...

Vamos en voz muy baja a la luz de los fanales;
está tan despejado nuestro largo sendero

que es muy fácil que nos extravíemos del camino.


El mundo crece y crece, entre terror y blancura,

y vuelve ciego el blanco al albor del nuevo día;

caminamos perplejos bajo toda esa luz,

por algo demasiado extenso para mirarlo

y demasiado sencillo para relatarlo.


El Niño que existía antes que el mundo girase

(...No precisamos más que andar cortos caminos,

no precisamos más que ver un cerrojo abierto...)

El Niño que jugaba con la luna y el sol,
ahora está jugando con una brizna de heno.


La casa de la cual los cielos se alimentaron,

la vieja, extraña casa que es nuestra propia casa,

donde nunca dijeron palabras engañosas,

y la Compasión fue tan natural como el pan

y el Honor fue tan fuerte y duro como la roca.


Marchemos humildes, humildes como los cielos,
y silenciosos, como la intensa y grande Estrella;
reposa aquel Pesebre tan cerca de nosotros
que podemos viajar hacia él bastante lejos.


¡Escucha! Se sonríe como un león despierta

para rugir en la llanura resonante,

y el cielo entero tiembla, grita y se estremece,

porque el mismísimo Dios ha nacido de nuevo,

y somos como niños pequeños caminando

a través de la lluvia, de la helada y la nieve.


martes, 6 de enero de 2009

LOS SABIOS DE ORIENTE (1)


LOS SABIOS DE ORIENTE

En el día de Reyes, en que disfrutan tanto los niños al abrir sus regalos y todos nos convertimos en niños, al menos en la ilusión de aquellos imborrables días de infancia en que madrugábamos, aunque sólo fuera por un día en las vacaciones de Navidad, para ver lo que los Reyes nos habían dejado en los zapatos. Hoy los Reyes os traen a esta página, como ya os prometí, uno de los poemas más célebres de Chesterton.
En esta primera entrega os brindo el poema en versión original. En la siguiente, completaremos nuestro peculiar homenaje al día de Reyes y a nuestro autor favorito con nuestra propia traducción, o mejor versión, del citado poema. Ya os comentaremos los pormenores de nuestra peculiar versión, de momento le hemos añadido al título 'LOS SABIOS DE ORIENTE' ese 'de Oriente' que no estaba en la obra original.
Que lo disfrutéis y FELIZ DÍA DE REYES: esperamos que os hayan traído los regalos que deseábais, pero que os traigan mucha paz, amor, salud y alegría.

THE WISE MEN

Step softly, under snow or rain,
To find the place where men can pray;
The way is all so very plain
That we may lose the way.

Oh, we have learnt to peer and pore
On tortured puzzles from our youth,
We know all the labyrinthine lore,
We are the three wise men of yore,
And we know all things but truth.

We have gone round and round the hill
And lost the wood among the trees,
And learnt long names for every ill,
And serve the made gods, naming still
The furies the Eumenides.

The gods of violence took the veil
Of vision and philosophy,
The Serpent that brought all men bale,
He bites his own accursed tail,
And calls himself Eternity.

Go humbly ... it has hailed and snowed...
With voices low and lanterns lit;
So very simple is the road,
That we may stray from it.

The world grows terrible and white,
And blinding white the breaking day;
We walk bewildered in the light,
For something is too large for sight,
And something much too plain to say.

The Child that was ere worlds begun
(... We need but walk a little way,
We need but see a latch undone...)
The Child that played with moon and sun
Is playing with a little hay.

The house from which the heavens are fed,
The old strange house that is our own,
Where trick of words are never said,
And Mercy is as plain as bread,
And Honour is as hard as stone.

Go humbly, humble are the skies,
And low and large and fierce the Star;
So very near the Manger lies
That we may travel far.

Hark! Laughter like a lion wakes
To roar to the resounding plain.
And the whole heaven shouts and shakes,
For God Himself is born again,
And we are little children walking
Through the snow and rain.



sábado, 3 de enero de 2009

BUENOS DESEOS DE AÑO NUEVO

BUENOS DESEOS DE AÑO NUEVO

Desde el blog de Hilaire, Gilbert y Frances (la Santa Trinidad de esta página web) os deseamos un Feliz Año Nuevo, lleno de buenos momentos y de momentos para ser buenos. Es difícil cumplir los propósitos de año nuevo, pero no por ello debemos dejar de intentarlo. Esperamos que seáis moderadamente felices, que la salud os acompañe y el dinero no os falte, pero sobre todo que tengáis mucho amor, amor que dar y amor que recibir, para poder compartir con aquellos que os quieran los momentos dulces y amargos que siempre nos depara la vida.
Como os tenemos mucho aprecio, os ofrecemos un vídeo donde podéis ver a Chesterton en el Worcester College. Hace ya mucho años que se tomaron esas imágenes y son de las pocas que se conservan en las que podemos ver en movimiento a este 'genio colosal', en palabras de su amigo y acérrimo adversario en mil polémicas, el divertido George Bernard Shaw.
Esperamos que os guste y que lo disfrutéis. Cumplid los buenos propósitos de año nuevo, y si no los cumplís, que cumpláis muchos años para poder cumplir esos propósitos algún día. Sobre todo, sed felices, confiad en Dios y esperad lo mejor de la vida, aunque ésta os traiga a veces lo peor.

Un abrazo muy cariñoso de vuestros amigos
Hilaire Belloc, Gilbert Chesterton y Frances Blogg