sábado, 27 de octubre de 2012

FRASES CÉLEBRES COMENTADAS (5)

Queridos e impenitentes amigos chestertonianos: Este que os escribe y siempre os desea lo mejor llevaba desde junio de 2010 sin continuar la atrabiliaria y consabida serie sobre las Frases célebres comentadas. Más allá de mis naturales pereza, desidia y abandono, ignoro las causas de no haber seguido con serie tan enjundiosa y de tanto éxito en estas páginas, a tenor de lo que me indican los contadores de visitas, si es que he de creerlos, aunque no sé si son dignos de crédito. Me cuentan estos contadores que las entradas de las frases tienen muchas visitas. Sean, pues, dadas gracias a Dios por estas visitas tan amables y a vosotros, por hacerlas. Y vamos, pues, sin más demoras ni circunloquios, con un nuevo racimo de

                       FRASES CÉLEBRES COMENTADAS (5)

Todas son de nuestro querido Gilbert Chesterton, como no puede ser de otra forma en un blog dedicado a homenajear su figura. Espero que os gusten. Van comentadas por este que os escribe (de cuando en cuando, de tiempo en tiempo) y, aunque lo de menos valor sea mi comentario, sabed que se ha compuesto con mucho amor y dedicación...

1.-"Siempre se ha creído que existe algo que se llama destino, pero siempre se ha creído también que hay otra cosa que se llama albedrío. Lo que califica al hombre es el equilibrio de esa contradicción".

El destino, ese maldito. El sino, o mal sino, según sonría o no eso que llaman suerte o fortuna, está presente en la vida de todo mortal. Sin embargo, una fuerza se le opone, que es la de nuestra propia libertad o albedrío. Ese libre albedrío que Dios nos dio para actuar y, dependiendo de cómo sea nuestra actitud en la vida, alcanzaremos nuestras metas o no. El destino se opone a la libertad en muchas ocasiones pero, como apunta el gran Chesterton, en el equilibrio entre destino y libre albedrío se cifra la felicidad humana.

2.-"Quienes hablan contra la familia no saben lo que hacen, porque no saben lo que deshacen".

En efecto, lleva estando de moda desde hace muchos años el atacar a la familia tradicional, que no es otra que la familia cristiana, la que llevamos conociendo desde hace milenios. Chesterton fue uno de sus más férreos y fieles defensores. Los ataques que ya se daban en su época se han vuelto hoy más agresivos y despiadados. Por desgracia, los hechos han venido a darle la razón. Pero los que deshacen la familia no saben lo que hacen. De algún modo, se atacan a sí mismos y a su pasado. 

3.-"Las vidas de los ricos son en el fondo tan aburridas y monótonas, sencillamente porque ellos pueden escoger lo que ha de sucederles. Están aburridos porque son omnipotentes... La cosa que mantiene la vida romántica y llena de ardientes posibilidades es la existencia de esas grandes limitaciones vulgares que nos obligan a todos a enfrentarnos a las cosas que no nos gustan o que no esperamos".

Es sabido que Chesterton despreciaba a los ricos, a los altos plutócratas del mundo que vivió. Sin duda hoy se habría escandalizado al conocer las fortunas de algunos ricos del mundo actual y lo pobres que son muchas personas en esta sociedad que entre todos hemos construido y que se parece a cualquier cosa menos a 'un mundo feliz'. Ser pobre, al menos, tiene esa ventaja: lo imprevisible de la vida. El rico, al tener la suya resuelta, deja de interesarse por todo y todo le aburre y le molesta. 

4.-"Todas las buenas maneras tienen que principiar compartiendo alguna cosa con sencillez. Dos hombres tienen que compartir un paraguas; si no tienen un paraguas, tendrán por lo menos que compartir la lluvia, con todas sus ricas posibilidades de humor y de filosofía".

En la idea y en el hecho de compartir, de compartir la vida o cualquier objeto que forme parte de ella, está tal vez el secreto de la felicidad terrena. No somos nada cuando lo queremos todo para nosotros. Y, en cambio, podemos ser y aspirar a todo cuando queremos compartirlo todo, desde nuestra charla en la esquina de un café a nuestra capa o nuestro paraguas en un día de lluvia. Compartir es vivir.

5.-"La edad de oro retorna a los hombres cuando, aunque sólo sea momentáneamente, se olvidan del oro".

De hecho, la Edad de Oro, si es que tal cosa existió alguna vez y no se trata de un mero mito de la cultura, debió ser aquella en que los hombres lo compartían todo, en que no existía ni 'tuyo' ni 'mío', sino tan solo un 'nuestro' que lo abarcaba todo. Es discutible que existiese esa Edad de Oro pero, sin duda, si alguna vez se dio en el mundo, como ya escribió nuestro admirado autor, debió ser aquella época en que los hombres se olvidaron del oro.

Hasta la próxima entrega de las frases comentadas. Ojalá no haya que esperar otros dos años para que llegue hasta vosotros. 

En cualquier caso, que seáis felices, que paséis unos días llenos de buenos momentos y Dios os bendiga siempre y Nuestra Señora la Virgen os acompañe y os proteja en todo momento  

viernes, 12 de octubre de 2012

Visita el blog de Zambullida


Visita el blog de nuestra amiga Zambullida

Sin vida


Siento como si me hubieran arrebatado la vida, aunque siga viviendo. Siento que el destino ha decidido de improviso robarme esa recompensa que me merecía tras años de infames luchas, en las que me pegado contra todo, pese a que me dijeran que no buscaba sino quimeras y que los sueños eran sólo momentos de evasión en los que uno se refugiaba cuando la realidad golpeaba con saña, cuando ya no se soportaba más dolor. {...}

martes, 9 de octubre de 2012

LA BALADA DEL CABALLO BLANCO (1)

Se cumple más de un siglo desde que nuestro admirado Gilbert Keith Chesterton compusiera, en 1911, su célebre The Ballad of the White Horse (La balada del caballo blanco), un largo y bellísimo poema, cuyo tema principal es la victoria del rey Alfredo el Grande en la batalla de Ethandun. Ese es el tema principal pero, en hombre de tanta cultura y tantos intereses como fue Chesterton, reducir ese poema a tan poco sería un error. En los versos de esta bella y extensa balada, podemos encontrar muchos otros asuntos, temas que el autor inglés toca con soberbia maestría y que, en esta leve y sucinta entrada, nos gustaría compartir con vosotros. Podéis hallar datos esenciales de este poema en la siempre socorrida Wikipedia.

El poema, según parece, no ha sido nunca traducido al castellano. Sí he encontrado traducida la dedicatoria, en la estupenda página de Escritores católicos, a cuya entrada sobre "La balada del caballo blanco" os remito. En la dedicatoria, como suele ser habitual en algunos poemas de Gilbert K. Chesterton, comienza situando su obra en un clima en el que se resaltan los contrastes entre la luz y la sombra, entre el caos y el orden, entre el fuego y la tiniebla. Una nube arcaica y una inmensa cara que se vuelve hacia la noche, como metáforas de quién sabe qué pensamientos, pues sorprende la capacidad chestertoniana de crear metáforas de gran poder evocador:

          Of great limbs gone to chaos,
          A great face turned to night--
          Why bend above a shapeless shroud
          Seeking in such archaic cloud
          Sight of strong lords and light?
 
Nótese el uso de la aliteración, propio de la poesía inglesa.
 
En ese contraste de luces y sombras, enseguida se crea el ambiente épico, con un recuerdo
tal vez shakespeariano, con ese enterrador junto a la tumba de siete ingleses que aparecen 
en los versos siguientes de la dedicatoria. Hay luego una referencia al 'dragón de oro' y a un 
tiempo que no es el nuestro, pero al que le debemos lo que somos. Y es en la quinta estrofa 
donde se menciona por primera vez al rey Alfredo: "la Inglaterra de ese amanecer pervive /
y este asunto de Alfredo y el danés / parece como un cuento que todo el pueblo finge / 
demasiado inglés para ser verdad".
 
Esa atmósfera de cuento de hadas, entre la realidad y la leyenda, atmósfera tan querida 
y tan bien compuesta en las ficciones de Chesterton, encuentra en estos versos un buen 
ejemplo de cómo mezclar la Historia y la Fantasía. El poder evocador de los versos 
chestertonianos queda cifrado en las plásticas y pictóricas descripciones de esta 
dedicatoria. Hay auténtica épica en estos versos, recuerdos bíblicos y citas de la épica 
inglesa, con la inevitable referencia al cantar de Beowulf, tan destacado ejemplo de la 
lírica y la épica de la poesía inglesa o anglosajona, por mejor decir.
 
En la estrofa 11, que en inglés dice así
 
          Do you remember when we went
          Under a dragon moon,
          And 'mid volcanic tints of night
          Walked where they fought the unknown fight
          And saw black trees on the battle-height,
          Black thorn on Ethandune?

con nuevos ejemplos de hermosas aliteraciones, y extraña referencia a una luna draconiana 
y al tinte volcánico de la noche, el poeta introduce a sus lectores en la acción, algo muy del 
gusto de Chesterton, entre árboles negros y la negrura de la batalla de Ethandun. Somos 
nosotros los que caminamos en esa batalla ("when we went..."). 
 
Hay casi al final de esta dedicatoria unos versos que han llamado mi atención, por la belleza 
de la forma y la hondura de su sentido. Dicen así:
  
         And I thought, "I will go with you,
          As man with God has gone,
          And wander with a wandering star,
          The wandering heart of things that are,
          The fiery cross of love and war
          That like yourself, goes on."

          O go you onward; where you are
          Shall honour and laughter be,
          Past purpled forest and pearled foam,
          God's winged pavilion free to roam,
          Your face, that is a wandering home,
          A flying home for me.
 
Que en una apresurada traducción podrían quedar de esta manera:
 
Y yo pensé: 'Iré contigo, como el hombre que fue con Dios, y vagaré como estrella errante, 
vagabundo mi corazón irá contigo, la fogosa estrella de la guerra y el amor, que como tú 
mismo, marcha adelante. Oh, avanza, avanza, donde tú estás habrán de estar el honor y 
la sonrisa, pasados la púrpura foresta y la perlada espuma, libres para seguir el alado 
camino de Dios, tu rostro, que es una casa errante, como un hogar volante para mí...' 

En próximas entradas seguiremos disfrutando de este bello y magnífico poema de 
Chesterton, del que, por ahora, solo quise ofreceros unas apreciaciones superficiales y 
lo más sencillas y escuetas que pude.


Que Dios os bendiga siempre y la Santísima Virgen os guarde de todo mal. 
Hasta pronto, amigos