Uno también es aficionado a la literatura portuguesa, y a Portugal en general. Son nuestros vecinos, hermanos de Historia y de tradiciones culturales, desde Iberia hasta la Hispania romana que incluía la Lusitania como una parte más de Hispania, que para los romanos era toda la península. Portugal cuenta con escritores magníficos, de todos conocidos, aunque no los hayamos leído como merecen. Baste citar algunos nombres: Gil Vicente, Luis Vaz de Camoens, Joao Almeida Garrett, Josê Maria Eça de Queirós, el propio Fernando Pessoa y ya, más recientes, Miguel Torga, Josê Saramago o António Lobo Antunes.
Traigo a colación estos nombres para situar a Pessoa, protagonista de esta breve entrada. Pessoa, cuyo nombre completo era Fernando António Nogueira Pessoa (1888-1935), ha pasado a la Historia de la literatura por sus heterónimos, personajes de ficción creados por él, cada uno con unos datos vitales y una obra poética diferente. Así, tenemos al propio Pessoa, a Álvaro de Campos, a Alberto Caeiro y a Ricardo Reis, entre los heterónimos principales, todos ellos poetas y cada uno con un estilo muy diferente. Alguien achacará estos heterónimos a locura o desdoblamiento de la personalidad en Pessoa, pero es algo más complejo que eso y en lo que no puedo detenerme.
En realidad, más que de Pessoa, quisiera tratar aquí de su heterónimo Álvaro de Campos, el poeta futurista y vanguardista, autor, entre otros muchos poemas, de un curioso manifiesto llamado "Ultimátum" en el que atiza sin piedad a todos los grandes escritores europeos de la época, a los que llama "mandarines". Lo hace con una saña y un odio tan afilados que uno casi no se explica por qué lo escribió Pessoa, o Campos, para ser exactos. Hay una excelente página en la que podréis hallar más datos al respecto, os dejo el enlace aquí mismo: se llama Ensayo Pessoa, de Carlos Rasines, autor de las traducciones de Pessoa y del fragmento que os ofrecemos. Ahí podréis encontrar todos los datos acerca de Fernando Pessoa, su poesía y la de sus heterónimos.
Aquí os dejo con un fragmento del "Ultimátum". Y, ¿por qué?, me preguntaréis. La razón es muy sencilla. Uno de los "mandarines" de las letras europeas a los que ataca ferozmente Álvaro de Campos es, claro, nuestro amigo Gilbert Keith Chesterton, y le sacude de lo lindo, quizá con demasiada acritud y falta de educación porque se mofa de él de forma inmisericorde. No sólo Chesterton es objeto de las burlas de Campos (Pessoa), pero como aquí es uno de nuestros santos patrones, os traemos este poema del genio portugués como una curiosidad y como reflejo de que no todas fueron buenas críticas en torno a la obra del escritor inglés. He aquí el fragmento de ULTIMÁTUM:
¡Orden de desahucio a los mandarines de Europa! ¡Fuera!
¡Fuera tú, Anatole France, Epicuro de farmacopea homeopática, tenia–Jaurés del Ancien Régime, ensalada de Renan-Flaubert en loza del siglo diecisiete, falsificada!
¡Fuera tú, Maurice Barrés, feminista de la Acción, Chateaubriand de paredes desnudas, alcahuete teatral de la patria de pasquín, moho de Lorena, ropavejero de los muertos ajenos, que viste de su comercio!
¡Fuera tú, Bourget de las almas, farolero de las partículas ajenas, psicólogo de tapa de blasón, grosero snob plebeyo, subrayando con regla mellada los mandamientos de la iglesia!
¡Fuera tú, mercadería Kipling, hombre-práctico del verso, imperialista de las chatarras, épico para Majuba y Colenso, Empire-Day del argot de los uniformes, tramp-streamer de la baja inmortalidad!
¡Fuera! ¡Fuera!
¡Fuera tú, George Bernard Shaw, vegetariano de la paradoja, charlatán de la sinceridad, tumor frío del ibsenismo, buscavidas de la intelectualidad inesperada, Kilkenny-Cat de ti mismo, Irish Melody calvinista con letra de ElOrigen de las Especies!
¡Fuera tú, H.G. Wells, imaginativo de yeso, sacacorchos de cartón para la botella de la Complejidad!
¡Fuera tú, G. K. Chesterton, cristianismo para uso de prestidigitadores, barril de cerveza al pie del altar, adiposidad de la dialéctica cockney con el horror al jabón influyendo en la limpieza de los raciocinios!
Bueno, ya veis que no deja títere con cabeza. Fijaos lo duro que es con todos los escritores de su tiempo. A Chesterton, sin ir más lejos, le llama "barril de cerveza a pie de altar", "adiposidad... con el horror al jabón", etc, etc. Podréis encontrar el poema completo, por si os interesa, en la misma página a la que os he enviado, en este enlace, pinchad aquí.
Espero que, al menos como curiosidad, os haya parecido un poema interesante. Bien es verdad que acusa una crueldad excesiva e innecesaria para con esos grandes autores, tal vez fruto de la envidia de Pessoa por su frustración como autor o por su pequeña posición en el mundo de las letras (se haría más famoso a raíz de su muerte, como le ocurre a tantos grandes artistas). Sea de ello lo que fuere, no quiero que os quedéis con una desfigurada impresión de la poesía de Pessoa. Fue un gran poeta y merece la pena leerle, aunque es cierto que Álvaro de Campos no se mordía la lengua a la hora de juzgar a sus contemporáneos.
Un afectuoso saludo amigos, y que paséis un feliz primer domingo de julio. Hasta muy pronto.
Ayer por la tarde estuve con mi esposa dando una vuelta por el centro de Madrid, y entramos a una de esas grandes superficies donde tienen de casi todo, desde libros hasta ordenadores, pasando por juegos de videoconsola. Queríamos echar un vistazo y la verdad es que los dos tenemos bastante peligro en ese sentido, porque siempre cae algo, una película, un compact disc, un libro... Al final, cayeron cinco libros, pero es que hay que prepararse las lecturas de verano. De ahí este breve post en el que quisiera participaros dos novedades chestertonianas que descubrimos ayer, por si os apetece echarles un vistazo. Ni qué decir tiene que aún no los he leído, pero estoy convencido de que me gustarán.
Se trata de dos libros de G. K. Chesterton, como no podía ser de otra forma: uno es la nueva edición de Herejes (Heretics), publicada por la editorial El Acantilado (compré la 2ª edición, febrero de 2009), con traducción de Stella Mastrangelo. Es un clásico entre los libros de Chesterton. En él se despacha a gusto sobre casi todo, en especial sobre la religión cristiana, las religiones modernas, e incluso el ateísmo moderno; sobre el vegetarianismo; sobre Ibsen; sobre Bernard Shaw; sobre Wells o sobre Kipling. No deja palo sin tocar. Lo dedicó a su padre y es una auténtica joya del pensamiento y del ensayo "estilo made by Chesterton". Se publicó originalmente en 1905, y de esta obra nacería otro libro, su célebre Ortodoxia (Orthodoxy, 1908), que contiene la filosofía personal de nuestro autor y a la que el año pasado le dediqué una entrada. Merece la pena leer ambas, Herejes y Ortodoxia: tal vez sean, junto con El hombre eterno, los tres mejores ensayos de Chesterton.
El otro libro es totalmente nuevo para mí. Afirman los editores que es la primera vez que se publica y traduce en castellano. Puede ser cierto, no lo pongo en duda. Se trata de Lo que vi en América (What I Saw in America), en una edición de la editorial Renacimiento, de mayo de 2009, con traducción de Victoria León. O sea, como quien dice, acaba de salir del horno. Originalmente se publicó en 1922 y recoge las impresiones de Chesterton acerca de los Estados Unidos, en especial, y de toda América, en general. El libro fue fruto de una larga serie de conferencias que Chesterton dio por gran parte de los Estados Unidos, Canadá y algunos países de América del Sur. Es, por tanto, un libro de viajes, pero con el peculiar estilo irónico y lleno de paradojas del autor inglés. Confieso que, así como he leído Herejes (no en la edición citada, sino en otra más antigua), éste de Lo que vi en América es totalmente nuevo para mí y, en cuanto lo haya leído, os haré saber mi opinión, si os parece. Seguro que es muy interesante y el verano es un buen momento para leer un libro de viajes.
Como imaginaréis, estoy encantado por haber descubierto estas dos novedades chestertonianas. Os deseo que pronto disfrutéis de las vacaciones. Se me ocurre que podéis aprovechar la ventana de comentarios para recomendar libros que hayáis leído o que vayáis a leer durante estas vacaciones. Me gustaría mucho conocer vuestras "lecturas de verano".
Os deseo lo mejor y, como siempre, os envío un afectuoso saludo.
SIR ARTHUR CONAN DOYLE (6): EL SABUESO DE LOS BASKERVILLE
Cuando Arthur Conan Doyle publicó la novela de El sabueso de los Baskerville (The Hound of the Baskervilles) en 1902, el personaje de Sherlock Holmes aún continuaba muerto, y no fue hasta un año después, cuando "resucitaría" en una nueva aventura corta. Así pues, esta novela de 1902 pertenecía, en la cronología interna del universo holmesiano, a unos hechos anteriores a los narrados en "El problema final", aventura donde Holmes cae luchando con el profesor Moriarty en las cataratas de Reichenbach, como vimos en la anterior entrada de la serie sobre Conan Doyle.
Conan Doyle había recibido presiones durante diez años para que resucitase al personaje, pero de momento sólo estaba dispuesto a ofrecer una supuesta aventura anterior, y no una de las peores, puesto que para la mayoría de los aficionados a la holmesología, El sabueso de los Baskerville es la mejor novela de Holmes. Hay quien discrepa, no obstante, como el novelista, experto en literatura policiaca y biógrafo de Conan Doyle, John Dickson Carr, para quienEl Valle del Terror (The Valley of Fear, 1912) es superior a El sabueso..., ya que en esta novela Holmes queda relegado a un segundo plano, siendo el héroe y protagonista el querido Dr. Watson. Sea de ello lo que fuere, en esta novela queda reflejado como en ninguna otra el poder subyugante de Holmes, su fuerza como personaje, lo entretenido de sus aventuras y la sinigual maestría de Conan Doyle como narrador del género policial.
Ante tanta insistencia por parte de sus lectores y editores, Doyle no tuvo más remedio que escribir una nueva novela de Holmes. "Después de todo -se dijo Doyle-, si el público se empeña en que Sherlock Holmes siga haciendo de las suyas, ¿por qué he de ser yo tan remilgado?" Conan Doyle estaba convaleciente de una enfermedad, pasando unos días en Cromer (Norfolk), con su amigo Fletcher Robinson. Ambos hablaban sobre historias de fantasmas, cuando Robinson se refirió a ciertas leyendas de los páramos de Dartmoor, en concreto narró la historia de un perro espectral. En esa leyenda narrada por su amigo está la base de El sabueso de los Baskerville. Fue entonces cuando ambos, Conan Doyle y Robinson, imaginaron el argumento de la novela: una antigua familia, los Baskerville, sobre la que pesaba la maldición de un perro fantasmal que les perseguía por sus pecados.
Doyle le brindó a Robinson la colaboración en la novela, pero éste se contentó con haber sido el inspirador de la viva imaginación del autor escocés. A Doyle le gustó tanto la novela que escribió buena parte de ella en el hotel donde estaba alojado. De momento no sabía quién sería el personaje que la iba a protagonizar cuando, de pronto, se le presentó clara y distinta la imagen de Sherlock Holmes: no había mejor personaje para darle unidad a la trama sobre el perro de los Baskerville. Cuando Doyle informó a la revista Strand de la nueva entrega de Holmes, hubo una alegría general entre los dueños de la publicación. "Lo único doloroso y terrible", dijo el presidente de la Strand Magazine, "es que Holmes siga muerto". La novela comenzó a publicarse en forma de entregas desde agosto de 1901, y como libro en 1902. La acción de El sabueso... comienza cuando el doctor Mortimer acude a Londres para pedir la ayuda de Holmes en un caso con todos los elementos de lo fantástico y lo criminal que tanto atraen al inquilino del 221 B de Baker Street. El Dr. Mortimer narra cómo Sir Charles Baskerville ha sido hallado muerto en un páramo desierto de Devonshire, asesinado, según parece, por un sabueso infernal, víctima de una maldición que persigue a los Baskervilles durante generaciones por los pecados del malvado y siniestro Sir Hugo de Baskerville. El heredero de la fortuna familiar, Sir Henry, será escoltado por Holmes hasta la Casa Baskerville en Dartmoor, Devonshire.
Hasta aquí podemos contaros. No debemos ir más allá, para no estropearos la lectura de esta novela, cuya trama, repleta de elementos de la literatura fantástica y de terror, la convierten en un clásico del género, de imprescindible lectura. Incluso los chicos de hoy en día, de la generación 'Play Station' o de Internet, la disfrutarán mucho.
Por increíble que parezca, de esta novela existen más de veinte adaptaciones al cine, de diversos países, alguna de ellas incluso en clave paródica, siendo la más célebra de todas, tal vez, la de 1959, dirigida por Graham Evans y protagonizada por Peter Cushing, como Holmes, André Morell, como el Dr. Watson, y Christopher Lee, como Sir Henry de Baskerville. Os ofrezco el trailer de la película.
Ahora que se acerca el verano puede ser un buen momento, si no la habéis leído, para descubrir esta novela y el terrible secreto de los Baskerville, de la mano de Holmes y Watson. Estoy seguro de que os encantará.
[Apostillas de última hora, ya de madrugada: La simpática bloguera Ruth, de Los papeles de Ruth, nos recomienda en comentarios una curiosa versión rusa de las aventuras de Holmes y Watson. Dado lo interesante de esta versión, creo muy conveniente incluiros aquí el vídeo que nuestra amiga nos recomienda. Gracias, Ruth, y que lo disfrutéis. Merece la pena. Besos, amiga]
Un saludo muy afectuoso, amigos, y que paséis una feliz semana. Hasta pronto.
Muchas de las grandes películas de Hollywood se basan, como todos sabéis, en novelas policiales o de género negro, cuando menos. Así, por ejemplo, el film El cartero siempre llama dos veces (del que hay dos versiones, una de 1946 y otra de 1981) se basa en la novela The Postman Always Rings Twice (1934), de James M. Cain. De este mismo autor es la novela Double Indemnity (1936), que Billy Wilder llevó al cine en una obra maestra que en España se llamó Perdición (1944), con Barbara Stanwyck, Fred McMurray y Edward G. Robinson. Muchas novelas de escritores del género negro como Dashiell Hammett, Raymond Chandler o Graham Greene han sido llevadas al cine con mucho éxito. Algunos de ellos trabajaron para el cine también, escribiendo guiones o relatos detectivescos. Películas tan célebres como El halcón maltés (1941), El sueño eterno (1946) o El tercer hombre (1949) se basan en las novelas homónimas de Hammett, Chandler y Greene, respectivamente.
Así ocurre con muchas de las películas de Alfred Hitchcock, el mago del suspense, el maestro de la intriga: muchos de sus films están basados directamente en novelas policiacas o del género negro. Por ejemplo, su película Rebeca(1940), la historia de una joven que se casa con un aristócrata inglés y tiene que vivir con el perturbador y omnipresente recuerdo de la anterior esposa del aristócrata, está tomada de la novela Rebecca (1938), de la escritora británica Daphne Du Maurier. Y el film La ventana indiscreta (1954) parte de un relato del gran escritor de novelas policiacas William Irish. Otra película de Hitchcock como Marnie (1964) toma gran parte de su argumento de la novela homónima de Winston Graham. En muchas de esas películas de Hitchcock podemos ver lo que él mismo llamaba "el McGuffin". Bien, pero ¿qué es un McGuffin?
El propio Hitchcock definió el McGuffin como la excusa argumental que hace que avance la trama, que mueve a los personajes en su búsqueda, pero cuya relevancia es realmente nula. Por ejemplo, en el famoso film Encadenados (Notorious, 1946) los personajes de Cary Grant e Ingrid Bergman buscan un secreto de unos espías nazis ocultos en Brasil, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. El secreto está escondido en la bodega del jefe nazi, interpretado por Claude Rains. Al final ese secreto es lo de menos, pero ha dado pie a la intriga e incluso al romance entre los personajes de Grant y Bergman. Es un McGuffin perfecto. Nos lleva de la mano, al igual que a los personajes, y aviva el interés del espectador, a quien luego, cuando ha acabado la película, no le importará si esa excusa era significativa o no, porque lo importante es que se ha divertido en el cine, e incluso ha estado en vilo por saber cómo se resolvería el problema.
Muchas de las películas de Hitchcock están llenas de estos McGuffins, que el mismo director inglés delimitó de esta manera: "En historias de rufianes siempre es un collar y en historias de espías siempre son los documentos". No todos sus films llevan un McGuffin (en la citada Rebeca no existe un McGuffin), pero aquellas películas en las que la trama nos lleva por un mundo de espías o de asunto criminal, suele haber un McGuffin. En una de las mejores películas de Hitchcock, Con la muerte en los talones (1959) aparece un curioso McGuffin, e invito a los que ya hayáis visto la película a que penséis cuál es el McGuffin, a ver si lo averigüáis. Mientras tanto, os dejo con una escena de esta celebérrima película, deseando que paséis un feliz domingo y que, si podéis, vayáis al cine. Aún se usa el truco del McGuffin...
Lo dicho: feliz domingo, blogueros. Hasta muy pronto, amigos.
Llevo tiempo proponiéndome escribir un post que fuera muy muy breve. A ver si lo consigo. Como hecho con cuentagotas, tan sólo ofrezco una breve y leve opinión sobre temas y noticias de hoy, del blog y de fuera, como chispazos de actualidad.
-Han sido distinguidos con la mención honorífica "Chestertonianos 2009" todos estos blogueros: Saporima, Ruth, Guerrera de la Luz, Ariovisto, Dicybug, Rictus Morte,Yasser y Terly. No es un premio, pero si alguno quiere ponerlo en el lateral de su blog, puede hacerlo sin problema. La mención distingue a los bloguer@s que más se han interesado por Chesterton y su obra. Enhorabuena, 'chestertonianos'.
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-La selección española de fútbol ha perdido contra Estados Unidos. Sin duda, se trata de un tributo de Zapatero a Barack Obama, para facilitar las relaciones atlántico-progres. Ambos líderes son paladines de la Alianza de Civilizaciones, ese caos insustancial y sin contenido; ambos son de lo más inane que hay en política. Se quejaban de la pareja Aznar-Bush. ¿Creéis que es mejor la pareja Zapatero-Obama?
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-Parece que Bárcenas será finalmente imputado. ¿A qué espera, pues, Rajoy para expulsarlo del partido? Si Bárcenas es inocente, tiempo habrá de rehabilitarle; si es culpable, al "infierno" judicial con él, aunque poco podamos esperar de la Justicia en España (ver el siguiente 'chispazo'). Mucho temor se adivina en Rajoy cuando aún no ha sido capaz de 'decapitar' a Bárcenas.
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-El juez Garzón sólo pagará 300 euros de multa por no impedir la fuga de un narco. Hace tiempo que sabíamos que la Justicia en España no es igual para todos, pero parece realmente bochornoso que un juez, con el sueldo que gana y las prebendas que recibe, pague esa ridiculez de "multa", que más que multa es poca. Hay gente que paga más por una simple multa de tráfico, ¿verdad, amigos?
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-Federico Jiménez Losantos, Luis Herrero y César Vidal han presentado esRadio, emisora que completa el grupo de Libertad Digital, que ya tenía un periódico en internet y una cadena de TV. La nueva radio se escuchará en el 99.1 fm (Madrid) y en Internet. Esperemos que pronto lo haga en toda España. Toda la suerte del mundo para esRadio y sus patrocinadores. La Cope, a lo que parece, se convertirá en la CoPP, el órgano oficial del PP en las ondas, como la Ser ya lo es del Psoe.
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¿Se ha hecho corto o no? ¿He cumplido mi promesa de un post breve y leve o no? Un afectuoso saludo, amigos, y hasta otra remesa de chispazos.
El Escándalo (1875) es una de las novelas de Alarcón que más éxito tuvo en su día. Por desgracia, hoy permanece olvidada del gran público y sólo le prestan atención los que estudian la obra del escritor granadino o algún aficionado atraído por su firme, ligera y entretenida prosa novelística. Como anécdota, cabe decir que esta novela significó mucho para Alarcón, pero no sólo por el éxito que tuvo en su tiempo, sino porque la escribió tras la muerte de un hijo suyo, con lo que eso debió dolerle, ya os imagináis.
Esta novela consta de ocho libros (sé que lo que voy a hacer es aburrido, pero puede ser de interés para los que deseen leer esta excelente novela); esos libros son: I. Fabián Conde; II. La historia del padre de Fabián; III. Diego y Lázaro; IV. Quién era Gabriela; V. La mujer de Diego; VI. La verdad sospechosa; VII. El secreto de Lázaro; y VIII. Los padrinos de Fabián. El protagonista es, claro está, el personaje de Fabián Conde, joven crápula y juerguista de pasado deshonroso, por culpa de una presunta traición hecha por su padre en la última guerra carlista. Fabián Conde, conde de la Umbría, acude a confesarle su historia al jesuita Padre Manrique: su amistad con otros dos jóvenes de pasado borroso, Diego y Lázaro; su ruptura con el último por culpa de la fraudulenta rehabilitación de la memoria del padre de Fabián; su amor por la joven y purísima Gabriela, que acaba en un convento hasta que comprueba el verdadero amor que Fabián le profesa...
Es una novela sobre relaciones tumultuosas, desgraciadas y llenas de "escándalo" (escándalo para la época, claro; hoy cualquier culebrón, real o ficticio, supera a esta novela en 'escandalosidad'). En ella se observa cómo es necesaria la catarsis o purificación de Fabián para que alcance la felicidad. Por las descripciones, realistas y prototípicas, Alarcón se acerca a la narrativa de técnica realista, propiamente decimonónica, aunque aún conserva ciertos toques costumbristas, propios más bien del romanticismo. Algunos procedimientos narrativos usados con gran maestría por Alarcón son: la suspensión de la acción narrativa y del diálogo al final de una parte o de un capítulo para aumentar el suspense (como en el capítulo V); la alternancia de narración y diálogo, siendo éste abierto, pues muchas veces se deja a los personajes con la palabra en la boca; la emotividad, expresividad, sensorialismo y subjetivismo; el recurso a finos toques de humor; la desmedida afectación en el discurso de algunos personajes; la ralentización del tiempo y el rápido desenlace final (los seis primeros libros transcurren en ¡tan solo seis horas!), etc, etc.
El Capitán Veneno (1881), en cambio, es una novela bien distinta. Trata del amor de un soldado fanfarrón (arquetipo clásico, desde el Miles gloriosus de los autores latinos, como Plauto, hasta el Barón Münchausen) que es herido en un tiroteo y salvado por Angustias, quien cuida de él. Pero resulta que Álvaro Veneno es un auténtico, total y absoluto misógino, con lo que el choque entre ambos estaba más que cantado. Sin embargo, él se va enamorando de ella, como tampoco podía ser de otra forma, y todo termina felizmente, a pesar de la testarudez del capitán.
Esta novela se divide en cuatro partes: 1ª.-Heridas en el cuerpo; 2ª.-Vida del hombre malo; 3ª.-Heridas en el alma, y 4ª.-De potencia a potencia. El relato se caracteriza por las descripciones humorísticas, como vimos al tratar sobre El sombrero de tres picos (ver entrada anterior a ésta); por la duplicidad de parejas (el Capitán Veneno y Angustias, la madre del Angustias y el doctor); por las muchas y variadas situaciones cómicas, llenas de equívocos y enredos; por el contraste entre el carácter agrio del Capitán y dulce de Angustias; por los diálogos siempre vivos y animados, tan propios del arte de Alarcón; por las intervenciones tan agudas del autor ("¡Pueden imaginarse los lectores con cuánto gusto se explayaría la pobre mujer en tal materia, a poco que le hurgó don Álvaro!", p. 31), etc, etc. Una bella elipsis temporal y una grata sorpresa cierran el libro de forma magistral.
Si en El Clavo y en otros relatos de corte fantástico (que los tiene el autor, y muchos, como La mujer alta), Alarcón demuestra ser un autor moderno, precursor incluso del género policial en España, y en El sombrero de tres picos o El Capitán Veneno se acerca al costumbrismo y al relato lleno de golpes humorísticos, en su novela más acabada y famosa en su época, El Escándalo, se aprecia el esfuerzo de Pedro Antonio de Alarcón por mostrarse próximo al realismo, aunque con ciertos rasgos románticos aún presentes. El triunfo del realismo en España vendrá de la mano de don Benito Pérez Galdós, pero eso, queridos amigos, es otra historia de la que hablaremos otro día, si así os parece.
Un saludo muy afectuoso, amigos, y que paséis una feliz semana. Hasta pronto.
Hace no demasiado tiempo, recibí algunos comentarios en los que se achacaba al blog un preferente y excesivo trato de favor hacia los escritores ingleses y la literatura inglesa, en general. En resumen, que se nos tachaba de 'anglófilos', a veces de forma cariñosa, a veces de modo más crítico. No seré yo quien niegue esa afición por los autores y obras que conforman las letras inglesas de todas las épocas, y ello es obvio porque el blog entero está dedicado a tres ingleses, o a dos autores de la cultura inglesa y a un anglofrancés.
Ese gusto por ciertos autores y obras ingleses es innegable, pero no me parece incompatible con mi profundo amor por la literatura de mi lengua materna, patria, principio y fin de cuanto conozco, mundo infinito de palabras e historias, de aquí, en España, hasta el último confín de nuestra amada América latina (aprovecho esta mención para agradecer con todo mi afecto las muchas visitas que este blog recibe desde allí, en particular de Argentina, México, Colombia, Perú, Chile, Venezuela, Ecuador, República Dominicana, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Panamá, Bolivia, Uruguay, etc, etc; no se me enfade alguien de un país no citado: amamos a América toda, con toda su maravilla, y amamos la fecunda cultura americana que aquí en Europa deberíamos conocer mucho más).
Debido a esa razonable crítica a 'nuestra anglofilia' cultural, en desagravio a tantos escritos sobre literatura anglosajónica (?) aquí publicados, voy a iniciar una serie sobre autores y obras españoles e hispanoamericanos, aprovechando, además, aquellas fichas que encontré en su día, y que guardan muchos tesoros de las letras y la cultura que a tantos millones de personas nos unen. El azar ha querido que esta semana se celebre el Día del Español(tal vez fuera más preciso decir 'Día de la Lengua Española'), aunque ignoro por qué justamente en estos días de junio y no en otra fecha. Se podría dar inicio a esta serie con el propio Cervantes, pero la primera ficha que me ha salido al vuelo ha sido la de Pedro Antonio de Alarcón (1833-1891). Vayamos, pues, con don Pedro Antonio, en un viaje de dos paradas que nos llevará por los caminos del más elegante y divertido romanticismo costumbrista de la España del siglo XIX.
Nos saltaremos la azarosa y política vida de don Pedro Antonio, por estar al alcance de cualquiera, en múltiples páginas de la Red. Baste decir que nació en Granada, que fue uno de los escritores y periodistas más famosos de su época, que llegó a coquetear con la política (eran muy revolucionarios y activos estos genios del XIX) y que falleció en Madrid, después de legarnos un buen puñado de novelas, cuentos, libros de viajes, ensayos y artículos periodísticos. Su producción literaria es enorme, por lo que aquí nos ocuparemos sólo de cuatro de sus obras más célebres y con justicia celebradas: El Clavo(1857), El sombrero de tres picos(1874), El escándalo (1875) y El capitán Veneno (1881). Estas cuatro narraciones demuestran la sinigual destreza de Alarcón en la pintura de personajes y ambientes, así como su humorismo y su dominio del arte narrativo. Comencemos por El Clavo.
El Clavo puede considerarse como el primer relato o novela breve de corte policial de la literatura española, por lo que merece doblemente nuestro homenaje. Parece que Alarcón había leído los cuentos policiacos de Poe (fallecido en 1849, y de quien ya tratamos en este blog, en la serie sobre novelas policiales). Esta obrita presenta el que, en mi opinión, es el más ingenioso prólogo de cuantos se hayan podido escribir nunca. Tanto es así, que uno se lo sabe de memoria (perdón por el alarde y la inmodestia). Dice el prólogo de El Clavo: "Felipe encendió un cigarro y habló de esta manera: (FIN DEL PRÓLOGO)". Ya está, así de escueto y directo es el prólogo.
El resto del libro es la historia narrada por este tal Felipe. Estos rasgos de humor y de maestría narrativa abundan en la obra de Alarcón. Felipe, en compañía de su amigo el juez Joaquín Zarco, realizan un hallazgo macabro que da pie a toda la investigación posterior:
"Andábamos Joaquín y yo dando sacrílegamente con el pie a tantos restos inanimados, ora pensando en el día que otros pies hollarían nuestros despojos, ora atribuyendo a cada hueso una historia; procurando hallar el secreto de la vida en aquellos cráneos donde acaso moró el genio o bramó la pasión, y ya vacíos como celda de difunto fraile, o adivinando otras veces (por la configuración, por la dureza y por la dentadura) si tal calavera perteneció a una mujer, a un niño o a un anciano; cuando las miradas del juez quedaron fijas en uno de aquellos globos de marfil...
-¿Qué es esto? -exclamó retrocediendo un poco-. ¿Qué es esto, amigo mío? ¿No es un clavo?
Y así hablando daba vueltas con el bastón a un cráneo, bastante fresco todavía, que conservaba algunos espesos mechones de pelo negro.
Miré y quede tan asombrado como mi amigo... ¡Aquella calavera estaba atravesada por un clavo de hierro!"
Este descubrimiento horripilante, digno de un cuento de Poe, será el punto de arranque de la trama narrativa, de corte policial y en ocasiones cercana a lo gótico, por insinuaciones del narrador y por el ambiente fantasmal creado por Alarcón. No faltan las diligencias (como vimos en nuestro homenaje a Potocki), ni tampoco faltan los amoríos con damiselas de ojos negros, como salidas de una de las bellas y misteriosas leyendas de Bécquer. Tal vez ya hayáis leído esta novelita, pero si no es así, no debo desvelar más de su argumento, a riesgo de que perdáis el interés por ella. Baste decir que es muy recomendable, entretenida y ciertamente ofrece una buena demostración del arte narrativo de este autor, que sabe mantener la intriga y es un maestro del retrato, de los diálogos vivos y de la ambientación misteriosa. Si alguno de vosotros desea leerlo, pinchad en el siguiente enlace, de la Biblioteca Virtual Cervantes.
Con El sombrero de tres picos (1874), Alarcón alcanza una de sus cimas como autor del romanticismo y realismo costumbristas. Esta es una narración muy distinta a la de El Clavo, en la que nada hay de macabro, ni gótico, ni extraño: todo lo más, burlesco, satírico y muy divertido. Se trata de una historia tradicional y tan vieja como el mundo. La historia de un supuesto caso de infidelidad conyugal, que tiene como protagonistas a la pícara molinera, la hermosa y joven Señá Frasquita, y al contrahecho y malvado Corregidor, ante el estupor y la sorpresa del marido de Frasquita, el tío Lucas. Igual que el relato de El Clavo, esta entretenida y tierna historia de celos y enredos amorosos ha dado lugar a adaptaciones cinematográficas e incluso musicales, como la obra de Manuel de Falla.
Esta novela de Pedro Antonio de Alarcón se caracteriza por la brillantez en las descripciones humorísticas de los personajes; por la simultaneidad de acciones; los diálogos vivos y rápidos como en el teatro; por el subjetivismo y las intervenciones del autor en forma de narrador agudo y admirativo ("¡Lástima que no se oyera lo que hablaban!... Pero el lector se lo figurará sin gran esfuerzo; y, si no el lector, la lectora"); por un humor que se refleja hasta en los títulos de los capítulos (como el "XXVIII. ¡Ave María Purísima! ¡Las doce y media y sereno!" ) o por el sabio y medido manejo de los tiempos narrativos, adelantándose a los personajes o retrocediendo en el tiempo hasta un pasado anterior a la acción narrada.
Hasta que retomemos las fichas con la segunda parte sobre el arte narrativo de Alarcón, como colofón a esta primera entrega, os dejo con la que, a mi modo de ver, es la mejor descripción, el más acabado y fino retrato de todo el libro y uno de los más logrados de la Literatura española. Alarcón nos pinta a la Señá Frasquita, la pícara y guapa molinera, con trazos llenos de cariño, ternura, humor e ironía:
"La chiquilla de cuatro años, esto es, la Señá Frasquita, frisaría en los treinta... Tenía más de dos varas de estatura, y era recia a proporción, o quizá más gruesa todavía de lo correspondiente a su arrogante talla. Parecía una Níobe colosal, y eso que no había tenido hijos: parecía un Hércules... hembra; parecía una matrona romana de las que aún hay ejemplos en el Trastevere. Pero lo más notable de ella era la movilidad, la ligereza, la animación, la gracia de su respetable mole. Para ser una estatua, como pretendía el académico, le faltaba el reposo monumental. Se cimbraba como un junco, giraba como una veleta, bailaba como una peonza. Su rostro era más movible todavía, y, por lo tanto, menos escultural. Avivábanlo donosamente hasta cinco hoyuelos: dos en una mejilla; otro en otra; otro, muy chico, cerca de la comisura izquierda de sus rientes labios, y el último, muy grande, en medio de su redonda barba. Añadid a esto los picarescos mohínes, los graciosos guiños y las varias posturas de cabeza que amenizaban su conversación, y formaréis idea de aquella cara llena de sal y de hermosura y radiante siempre de salud y alegría".
También podéis leer esta novela pinchando en el siguiente enlace, de nuevo perteneciente a la Biblioteca Virtual Cervantes.
Un afectuoso saludo, amigos; pasad un buen fin de semana y hasta pronto.
Tal día como hoy, de hace 73 años, nos dejó el ingenioso y prolífico escritor Gilbert K. Chesterton. Como ya sabéis, este blog está dedicado a su memoria, a la de su esposa Frances Bloggy a su mejor amigo, Hilaire Belloc. Por eso les recordamos en muchas entradas del blog. Hoy no iba a ser menos, pero yo quisiera que este fuese un homenaje especial.
Hace no mucho tiempo recomendé desde estas páginas la lectura de El hombre eterno, libro muy hermoso y lleno de agudas ideas pero bastante largo y, a veces, de difícil comprensión. Pero he aquí que la simpática bloguera Saporima (por razones que aún no me explico) tuvo la amabilidad de leérselo y, por si esto fuera poco, fue tan generosa como para enviarme un largo y sincero comentario sobre sus impresiones acerca del libro.
Si existiera el premio de “Chestertoniano del Año”, el galardón sería para ti, amiga Saporima. Tal vez podamos crear ese premio (u otro parecido), pero de momento, quiero agradecerte la lectura y, sobre todo, la amabilidad al comentarme tu opinión. En agradecimiento de amistad, y como pequeño homenaje a Chesterton especialmente en este día, quisiera ofreceros unos fragmentos de un artículo suyo llamado “Escipión y los niños”, sobre algo que le sucedió en 1935, durante su visita a España. He tenido que reducir mucho el texto, pero estoy seguro de que os gustará. Va dedicado especialmente a Saporima:
“Lo que más me sorprendió, en mi primera y última estancia en España, fueron los niños, especialmente los niños pequeños y las relaciones de los padres españoles con los niños pequeños españoles. El cariño entre padres e hijos en este país es uno de los grandes poemas de la Cristiandad. Tiene, como una joya llena de sorpresas, cientos de hermosas facetas [...].
Me encontraba sentado a la mesa de un café con otro viajero inglés y miraba a un niño pequeño que llevaba un arco y unas flechas, que disparaba al azar en todas direcciones y que, periódicamente, volvía a arrojarse triunfante en brazos de su padre, que era uno de los camareros […].
Disparó una de las flechas, que fue a dar a su padre, probablemente porque apuntaba a cualquier otro sitio. Otra nueva flecha vino a darme a mí, cosa que no tiene nada de extraordinario dado que soy un blanco muy voluminoso […].
Mientras yo miraba con interés al niño, el viajero inglés que se encontraba a mi lado interrumpió mi sueño preguntándome bruscamente:
-¿Qué hay en Tarragona digno de verse?
Estuve a punto de contestarle: “¡Pues ese niño del arco y las flechas! Y también el camarero”. Pero logré contenerme a tiempo […]. Manifesté que la catedral era muy hermosa, y añadí con creciente vaguedad:
-Temo no conocer nada concreto acerca de Tarragona. Tengo la nebulosa idea de que Escipión el Africano fue enterrado aquí o nació aquí. No sé cuál de las dos cosas. […] Tenía entendido que era Cartago o la influencia cartaginesa la que prevalecía por estos lugares por aquel tiempo. Cuando le dije todo esto al viajero, me asaltó un pensamiento con la rapidez y el deslumbramiento de un relámpago. […] Intenté decírselo, con lo que debió creer que yo estaba loco de atar.
-¿Hubiera sido lo mismo –pregunté- que ese niño pequeño hubiese sido arrojado a una hoguera en una ceremonia religiosa mientras su familia iba a la iglesia un domingo? Eso es lo que hacían los cartagineses. Adoraban a Moloch y sacrificaban gran cantidad de niños pequeños en un rito religioso regular. Eso es lo que hizo Escipión el Africano: derrotar a Cartago cuando Cartago estaba a punto de derrotar al mundo entero. Como quiera que sea, creo que en esto hay una sutil diferencia entre las cosas.
Mi compañero no contestó nada y yo continué mirando al pequeño arquero. Y pensé que Apolo fue un dios pagano; y me sentí satisfecho de que semejante dios solar acabara con la serpiente púnica, y de que, incluso ante la fe, aquellas antiguas flechas derribaran a Moloch para todos nosotros”.
En un detalle que le honra, una vez más, nuestro amigo canario Chopingo (del blog Canarias vista por Chopingo) ha considerado oportuno conceder al blog de Hilaire, Gilbert y Frances un buen saco de nuevos premios que, como viene siendo costumbre por estos pagos, acepto encantadísimo y agradecido por haberse acordado de estas páginas y de servidor de ustedes. Son premios que le han sido otorgados a su blog y que él, como se estila entre blogueros, desea compartir con todos sus amigos.
¡Enhorabuena por todos los premios que te han concedido, Chopingo, y gracias por hacernos partícipes de ellos! Siguiendo tu ejemplo de generosidad, he de citar los premios, sus reglas y los blogueros a los que, desde aquí y con todo cariño, deseo ofrecer estos galardones. Esta vez hay mucha tela que cortar (¡Amigo Chopingo, te has 'pasao'! Y lo digo con todo mi afecto: son muchos premios... ¿Dónde los voy a poner, si casi me estoy quedando sin espacio en el lateral...?), así que vayamos por partes... Primero mencionaré los premios, sus reglas y significado. Después, como en lote de amistad, pondré los nombres de los blogs y blogueros premiados. Como coda, unas breves reflexiones sobre las recientes elecciones. Pero vayamos con los premios. A ver, a ver...
1) PREMIO "ESTE BLOG ES UNA JOYA": El premio ESTE BLOG ES UNA JOYA tiene como objetivo el hermanamiento entre blogueros. Hay que agradecérselo a Esveritate-La verdad de la política, que es quien se lo ha concedido a Chopingo, y yo se lo agradezco a Chopingo, por supuesto. Las normas son publicar el premio, colocar un enlace con el blog que te lo ha otorgado y comunicarlo mediante un comentario en los blogs premiados (los dos primeros puntos están cumplidos; para el tercero, me tomaré un poco de tiempo, del que no anda uno sobrado, pero lo haré).
2) EL PREMIO "FIESTA DE LOS PREMIOS": El premio FIESTA DE LOS PREMIOS quiere ser también una muestra de amistad y hermandad entre blogueros. Al bueno de Chopingo se lo concedió el excelente blog de Martha Colmenares: a ambos, mi más sincera gratitud y el vivo deseo de compartir este festín de premios con los amigos que se recogen al final de estas letras. Ojalá celebremos un día en persona, todos juntos, esta fiesta de los premios.
3) EL PREMIO "HORAS ROTAS, ASALTADOR DE SUEÑOS": El premio HORAS ROTAS, ASALTADOR DE SUEÑOS es un galardón creado por la estupenda bloguera Militos, a quien muchos ya conoceréis por la calidad de su blog y de su cariño. Este premio ya me fue concedido en su día por el amigo Terly, así que sería el primero que tengo por partida doble (¿cómo habéis adivinado que soy un ave nocturna?). A todos ellos, a Militos, a Terly y, once more time, a Chopingo, les doy las gracias por este detalle de amistad.
Y, por último, pero no por ello menos importante, 4) EL PREMIO "A LA IMAGINACIÓN": El premio A LA IMAGINACIÓN, creado por Elisabeth, del blog Premios y regalos, supone un reconocimiento muy original y divertido, como el propio blog de Elisabeth. A ella y al amigo Chopingo les agradezco esta mención y espero que los que leáis estas líneas visitéis todos los blogs citados, cuando tengáis un ratito, porque merece la pena: descubriréis, como he descubierto yo mismo, el alto grado de amistad, de compañerismo y de simpatía que existe en ellos, algo de lo que debemos alegrarnos todos los que formamos la cada vez más abundante tribu bloguera.
En definitiva, ¡gracias a todos y, en especial a Chopingo! Enhorabuena a él y a todos los premiados que voy a mencionar a continuación (pido disculpas si alguno de vosotros ya tiene en su cuadro de honor y amistad estos internáuticos galardones o si, por la circunstancia que sea, no puede o no quiere aceptarlos). Esta es la lista de
Enhorabuena, amigos. Intentaré comunicaros la noticia con algún comentario en vuestros blogs. Huelga decir que podéis aceptar o no los premios. Si los aceptáis, procurad seguir las normas, poniendo enlace con el blog o los blogs que han querido compartirlos con vosotros.
* * * * * * * * *
En otro orden de cosas, aprovecho la actualización del blog para comentar muy de pasada la jornada electoral de ayer (bastante habréis tenido ya con lo de los premios; ¡si habéis llegado hasta aquí sois unos campeones!). Me parece -y es una opinión muy personal- que ni el resultado último es en realidad tan favorable para unos ni tan catastrófico para otros como han querido vendernos.
No ha supuesto una debacle para el partido de Zapatero, como tampoco ha significado el refrendo del liderazgo de Rajoy en el PP, por mucho que nos intenten imbuir estas dos ideas. Tampoco podemos minimizar la derrota socialista: han perdido las elecciones, sin duda, pero no sólo por culpa de la crisis o "la buena oposición del contrario", desde luego. Ha habido voto de castigo a las dos grandes formaciones políticas españolas, y eso se ha materializado en el escaño de UPyD, entre otras opciones menos votadas. Con haber ganado en votos y escaños, a mí me parece una victoria pírrica: el PP no ha conseguido unas cifras tan aplastantes como para exigir con firmeza la convocatoria de elecciones generales anticipadas o tratar de arriesgarse a plantear una moción de censura; a su vez, al Psoe le ha salido el tiro por la culata con su agresiva campaña del dóberman en videoaficionado. Entre los grandes, nadie parece haber conseguido lo que quería.
Hoy mismo ha salido el señor Durán i Lleida, de CiU, animando al PP a que presente una moción de censura contra el gobierno de Rodríguez Zapatero. No se preocupe, señor Durán: en el PP no están para nada por la labor, sobre todo porque tienen pánico a perder de nuevo una moción de censura, como la que en su día presentó Antonio Hernández Mancha contra Felipe González, la cual precipitó, no la salida de González, sino la de Hernández Mancha como líder del partido conservador. La portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, al ser preguntada, se inclinaba por el otro mecanismo de control: la cuestión de confianza.
Estas elecciones muestran que todo puede ser, en ocasiones, cuestión de confianza (o sea, de presentarnos una campaña referida a Europa y sus problemas, en vez de llenarnos los ojos de vídeos groseros y enconados insultos: "Y tú más, y tú más, y tú más..."). Todo podría ser cuestión de confianza pero, con campañas como la que hemos vivido, termina suscitando una suerte de moción de censura... La que le han planteado los ciudadanos a sus políticos a través de una baja participación, una alta abstención y muchos miles de votos de castigo a los "dos grandes gigantones" de la política patria. Al no ofrecer confianza, el ciudadano responde con censura. El pueblo ha hablado. Al menos por unos días, ¡los gobernantes y políticos callan...! Disfrutémoslo.
(Tres finales alternativos para LA SUERTE O LA MUERTE)
Agradezco muy sinceramente los comentarios que las amigas Saporima, Ruth, Guerrera de la Luz, y amigos Buggy, Ariovisto, Rictus Morte y Terly habéis tenido a bien poner en el post anterior, el del cuento de La suerte o la muerte, homenaje al gran escritor polaco Jan Potocki. De esta manera, ofreceré a vuestra consideración otros tres finales para esa historia, que serán alternativos al oficial. Escoged el que más os guste, a vuestro sabor. Son finales a la carta, así que están pensados para agradaros, aunque tal vez ninguno os satisfaga del todo. Qué se le va a hacer: Escribid uno y mandádmelo, que lo publico al minuto de recibirlo...(risas enlatadas). Uno de ellos me ha sido inspirado por el amigo Buggy, impenitente cascarrabias del semisótano. Ése le pertenece, pero igual a él no le gusta (más risas enlatadas). En fin, nunca pensé que esta historietilla sin más pretensión que la de divertiros pudiera darme para más de una entrada. No os toméis en serio mis cuentos, amigos, porque no son cuentos en serio...
FINAL 1º: Al día siguiente despierto. Me duele terriblemente la cabeza. No sé si estoy vivo o muerto. No sé si lo que viví anoche es una pesadilla o la cruda realidad. No puedo mover las manos. Pero, ahora que lentamente recupero la consciencia, noto que estoy maniatado, que me han vendado los ojos y el aire me da en la cara. Nos movemos. No sé adónde, pero nos movemos. ¿Estaré en la diligencia que iba a llevarme a Córdoba o me habrán raptado los hermanos De Soto? Tengo sed, una sed terrible. Trato de articular algunas palabras, pero no puedo, igual que apenas puedo moverme y me hallo muy fatigado. Me vence el cansancio; vuelvo a perder la noción del tiempo. Después de unas interminables horas de angustia y desolación, recobro otra vez el sentido. A mi alrededor oigo voces: "¿No te parece que ya es hora de que lo desamordacemos?" Un rayo de esperanza. "Tal vez se asuste". ¡No, no, quitadme el trapo que oprime mi boca! "Probemos". Por fin puedo respirar y hablar a mis anchas. Cae la venda de mis ojos y, ¡oh tamaña sorpresa!, pero si son Laura, la hermosa joven de ojos verdes, y Raquel, su desconfiada madre. Me incorporo, trato de desentumecer mis miembros, las miro (Laura sonríe) y susurro: "¿Qué significa esto? ¿Por qué me han maniatado? ¿Estoy loco, acaso?" Las dos mujeres sonríen, es más, ríen a carcajadas, a mi costa. Comoquiera que busco una explicación con mi mirada en la cálida mirada de Laura, ésta accede a dármela: "Verá, amigo soldado: anoche bebió usted algo más de la cuenta con el cochero, que aguanta más que usted la bebida. No lo recuerda, claro, pero los hermanos De Soto tuvieron que acostarle. Le oyeron hablar en sueños y parece que los tuvo usted muy animados... (aquí ambas rieron a placer) A eso de las tres de la mañana despertó usted a media posada con voces y gritos, delirios febriles de su alocada pesadilla nocturna, y por consejo de un médico que se hallaba de huésped en la posada, le atamos, para que en una de esas sacudidas no fuera usted a autolesionarse". Me parece imposible de creer: "Pero, pero... ¿y la mordaza en la boca?" Laura me responde: "También fue idea del médico: anoche usted gritaba como un poseso, alaridos sobre no sé qué de demonios, y brujas, y damas en cueros y acerca de los pobres hermanos De Soto (escandalizados y en cólera los tiene usted). Así, se creyó que lo más idóneo y conveniente debía ser atarle y amordazarle hasta que se calmase. Como no se ha sosegado hasta hace un rato, por eso no le habíamos liberado. Pero ya puede usted respirar tranquilo, señor caballero". Vuelven a reír la madre y la hija. Avergonzado, recobro la compostura, me ciño el capote y el sombrero, frunzo el ceño, con más fuerza que el propio Napoleón, y encamino mis pensamientos a mi adorada Isabel, que me espera en Córdoba, para casarnos. ¿Tendré valor algún día para referirle mi aventura de esta noche? ¿Tendrá ella valor para seguir queriendo casarse conmigo?
FIN DEL FINAL 1º
FINAL 2º:Al día siguiente despierto. Me duele terriblemente la cabeza. Eso es porque no estoy de pie... Todo está oscuro a mi alrededor. Pero sé que es de día, debe estar amaneciendo puesto que a lo lejos oigo cantar a los pájaros... Me debo haber quedado dormido boca abajo, con los pies en alto, y la sangre se me habrá subido a la cabeza. Me tranquiliza saber que aún estoy en mi cuarto, en la posada de los hermanos De Soto. Me incorporo, no sin cierta dificultad, voy andando a tientas hasta la ventana y la abro. La claridad del día me ciega por unos instantes, pero doy gracias por sentirme libre, desembarazado y vivo. Lo de anoche no debió de ser nada más que una hosca, una macabra y burda pesadilla... Bajo al comedor, donde veo al cochero, desayunando y bebiendo muy a su sabor. "Salimos dentro de media hora, señor..." Retomamos el camino a Andalucía. Ya en la diligencia, noto cierto aire chusco de burla soterrada, de socarrona ironía silenciosa en mis acompañantes, la señorita Laura y su madre. No me decido a hablarles, sobre todo porque no puedo contarles mi historia. Acaso, amigo lector, ¿piensas en serio que me creerían? Son ellas las que toman la iniciativa: "Anoche anduvo usted muy revuelto, caballero". Y, de pronto, en la candidez del rostro de Laura, en sus ojos inocentes y puros, veo el destello de la maldad, de la locura, de la hechicería... ¿Es posible? Ellas siguen y siguen riéndose, con una risa endemoniada y frenética. Me levanto de mi asiento, las miro y veo cómo se transforman en las dos jóvenes que anoche me sedujeron y me engañaron. Salto de la diligencia como alma que lleva el diablo y caigo en el suelo polvoriento y desdeñoso. Desde la tierra, veo cómo se aleja la diligencia con la dama de ojos verdes y su madre, las dos hechiceras... En escorzo, contemplo, para pasmo y horror de mis sentidos, que el cochero que guía el carruaje se ha transformado en un huesudo esqueleto y que los caballos, en carrera enfebrecida y alocada, son los esqueletos de dos caballos muertos. ¡Ahora sí que nadie me creerá! Y pienso en mi querida Isabel. Y en su amada familia. Y en que me he vuelto loco y nunca nadie volverá a confiar en mi palabra.
FIN DEL FINAL 2º
FINAL 3º:Al día siguiente despierto. Me duele terriblemente la cabeza. Me llevo las manos a la cara. Tengo la frente bañada en sudor. Doy un respingo y salto del catre. Afuera, el cochero y otras personas me llaman a voces. "¿Está usted bien, señor...?" No puedo articular palabra. A trompicones, corro hacia la puerta, la abro y, al fin, me reconcilio con la realidad y dejo a un lado el mundo de los sueños. "Nos ha tenido usted inquietos, amigo mío. Vaya gritos desaforados que daba...", masculla el cochero, mientras mastica tabaco. Su aliento apesta a vino peleón. Los hermanos De Soto, alarmados por la escandalera, acuden a mi puerta y se interesan por mi estado de salud. Un poco más tarde, tras aposentar un tanto mis tripas, me acerco a darles las gracias a los hermanos De Soto. Ellos le restan importancia y sólo me piden que cuide mis cenas y bebidas nocturnas: "Que no sean tan espirituosas. Ni vaporosas, je, je, je... Aún así ha tenido usted suerte...", dice un hermano. "Y se ha librado de la muerte", secunda el otro, con la sombra de una sonrisa en sus labios casi descarnados. Nos damos un fuerte apretón de manos. "Debo apresurarme, amigos De Soto, que la diligencia está a punto de partir. Me caso dentro de dos días en Córdoba". Ellos me abrazan y me dan sus parabienes: "Felicidades, amigo... Que sean ustedes muy afortunados". Nos despedimos definitivamente. Una polvareda se arremolina en torno a la diligencia y volvemos a ponernos en camino. Desde la ventanilla del carruaje contemplo las líneas de la posada De Soto. Algo llama unos instantes mi atención. Veo espantado cómo desde una ventana del piso de arriba se asoman dos rostros, dos caras que me resultan familiares: ¡Son las mujeres con las que estuve anoche! Aunque ya estamos lejos, puedo oír sus burlonas carcajadas... Al anochecer, muy cerca ya de Córdoba, paramos de nuevo. "Entonces", le digo al cochero, "¿lo que he vivido no fue una pesadilla?". Masca su tabaco, lo escupe al suelo y contesta, entre gruñidos: "Creí que lo sabría usted. Pues sí, son las hijas de los hermanos De Soto, dos muchachas casquivanas y medio locas, que se dedican a embromar a los desconocidos que se alojan en la posada de sus padres. Hay quien dice que están endemoniadas, pero yo no lo creo del todo. Más bien me parecen, y sepa que yo entiendo de caballos, dos jacas ligeras de cascos..." Al momento hecho mano a mi pecho, donde cuelga una cruz. Meto la mano en el bolsillo de mi guerrera para tocar el estuche donde guardo un mechón de los cabellos de Isabel, mi prometida. Doy gracias a Dios por haberme librado de esas bacantes, esas Circes, esas dos Medeas de la Mancha... ¡Isabel, amor mío, cuánto te echo de menos!
FIN DEL FINAL 3º
Un saludo muy afectuoso, amigos blogueros. Que soñéis cosas bonitas y, por si acaso, tened cuidado si pasáis cerca de la posada de los hermanos De Soto...
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